A estas alturas de la civilización, la humanidad continúa sin entender cosas muy simples, pero, a la vez, muy valiosas; por ejemplo: cada vez que se hacen o diseñan campañas de "concienciación" (si acaso lo son), continúan haciéndose con valores negativos, como el egocentrismo, la arrogancia, la prepotencia, la agresividad, el confraternalismo, el famoseo y la imagen "perfecta" de la sociedad; chicos duros y mujeres modélicas,... entre otros factores o elementos muy gastados e inútiles, además de agresivos, si se quiere transmitir un mensaje de "rechazo" hacia un asunto social muy debatido. Entrecomillo esa palabra, porque, a lo mejor lo que hay que transmitir es un mensaje de INFORMACIÓN, ofreciendo ALTERNATIVAS de acción a las personas contra las que se actúa. Todo ello, basándose en un estudio profundo y global, neutral (sin confraternalismos), del tema o asunto que ocupa la campaña, sin meter a todos los supuestos acusados en el mismo saco, que los que no los son. Entre esas sugerencias, podría estar la opción del diálogo, la intermediación, la separación, la negociación, la interposición de la demanda,... todo ello en el caso de que el supuesto "agresor" sea, en realidad, la víctima de la supuesta "víctima", pues, las discusiones surgen, muchas veces, por determinados comportamientos negativos o conflictivos de la supuesta "víctima", hacia o contra el supuesto "agresor" (víctima). En cualquier caso; conviene (sugerir), que la "respuesta" agresiva física (cuando la hay o hubiere), resulta empeorante de la situación, que se vuele en contra de la víctima (convirtiéndose en el agresor y, en consecuencia, el final reconocible definitivo de la inocencia del mismo, más por convenciones sociales, que por justicia)
Si la compañera, ya lo sea por fuerza (compañera de piso, trabajo, otros), como si es elegida (pareja sentimental), no cumple con las expectativas, o resulta molesta por su comportamiento o sus ideas (verbalizadas y gestualizadas), o la negativa influencia ejercida por alguien sobre ella, en perjuicio del compañero, lo primero es (dirigiéndome a esos "seres peligrosos", o "insociables"), mantener la calma, analizar todo y buscar alternativas o formas de soluciones del conflicto: cambiar de pareja, buscar una intermediación, el diálogo, o la negociación, mudar de residencia temporal o definitiva, interponer demanda por maltrato psicológico, o el que corresponda, otras posibilidades, pero, evitar, a toda costa, que todas esa confraternizares tengan el gusto de hacer esas absurdas y ridículas campañas, que sólo crean desconfianza, confusión y más confraternizares negativas.
Por otra parte, la correspondencia agresivo-verbal contra el comportamiento, injustificado, de la compañera hacia él, no debería tomarse como signo de "machismo", sino, como respuesta lógica (o auto-defensiva) de un ser contra otro que lo ataca, aunque, la opción física sólo debe reservarse como auto-defensa, en caso de explícita o expresa amenaza de agresión física de ella (la otra parte), hacia él. A veces, no merece la pena responder a su comportamiento directos o indirectos, si no es insistente o excesivo, s la deja gritar y dar golpes y se acabó. En cuanto a esa extravagante y sofisticadas formas de perjudicarte (calumnias, blasfemias,...), hay que actuar, correspondiendo de la misma o diferente forma, con el objeto de defender tu honorabilidad o restaurar los perjuicios causados a tu persona e intereses.
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Psicología y Derecho Justo y Alternativo/
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