Me aparecían varios políticos hasta Juaquín Leguina, explicando a un diputado -en el Parlamento- que, lo que ellos (la oposición) entienden por "deuda", para él y los suyos, es un "déficit" o una "deuda inteligente", poniendo como ejemplo la sustitución de un árbol, por otro o más árboles y argumentando que el gasto que hacen, es para el bien social y económico de su pueblo o ciudadanía, mientras que los otros, gastan -derrochan- el dinero en lujos, regalos y muchas cosas innecesarias para su pueblo, o que éste no las disfruta.
Esto me llega, a pesar de haber decidido radicalizarme contra el gobierno socialista y su partido, por motivos varios, que viene ya de lejos y, por los mismos u otros, no se salva nadie de la oposición.
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